Sacerdotes de nuestra Diócesis viven días de formación, fraternidad y renovación espiritual.
Del 10 al 14 de agosto, nuestros sacerdotes vivirán un tiempo especial de formación permanente, fraternidad y renovación espiritual, como parte de su camino de crecimiento y fortalecimiento en la misión que el Señor les ha confiado.
Durante estos días, nuestros presbíteros tendrán la oportunidad de profundizar en su vocación, compartir como hermanos y renovar su compromiso de anunciar el Evangelio y servir con amor y entrega al Pueblo de Dios.
La formación permanente es también un espacio para detenerse, escuchar al Señor y renovar el corazón, fortaleciendo la vida espiritual y pastoral de quienes están llamados a ser presencia cercana de Cristo en medio de nuestras comunidades.
Como familia diocesana, estamos invitados a acompañarlos especialmente con nuestra oración. Oremos por nuestros sacerdotes, por su vocación, su fidelidad y su entrega generosa; para que el Señor renueve sus fuerzas, fortalezca sus corazones y los sostenga cada día en el servicio a la Iglesia.
Pidamos al Espíritu Santo que los guíe y fortalezca en su misión, para que, configurados cada día más con Cristo, Buen Pastor, continúen siendo instrumentos de su amor y testigos de esperanza para todos.
Acompañemos a nuestros sacerdotes con nuestra oración y cercanía. Que María Santísima, Madre de la Iglesia, los cubra siempre con su maternal protección.
