Mons. Marco Antonio Cortez Lara invita a vivir el Mes de la Patria con fe, diálogo y esperanza
Mons. Marco Antonio Cortez Lara dirige mensaje a la comunidad diocesana con motivo del Mes de la Patria
«¡Sé cristiano, sé buen ciudadano!» es el lema que acompaña el mensaje de nuestro Obispo de Tacna y Moquegua, quien invita a los fieles y personas de buena voluntad a orar por el Perú, sus autoridades y el futuro de nuestras regiones.
Con motivo del próximo Mes de la Patria, nuestro Obispo, Mons. Marco Antonio Cortez Lara, dirige un mensaje a los fieles y personas de buena voluntad de la Diócesis de Tacna y Moquegua, invitándonos a vivir este tiempo con una mirada puesta en Dios, en nuestra responsabilidad como ciudadanos y en la construcción de la unidad y la fraternidad.
En su mensaje, Mons. Marco Antonio recuerda las palabras del apóstol San Pablo a Timoteo, quien exhorta a realizar «peticiones, súplicas y acciones de gracias» por todos, especialmente por quienes ejercen responsabilidades de gobierno y por las autoridades, para que podamos vivir en paz y tranquilidad.
A partir de esta enseñanza, nuestro Obispo nos invita a elevar nuestras súplicas a Dios por el Perú, particularmente por la paz, la unidad y quienes tienen la responsabilidad de conducir los destinos de nuestra nación.
«¡Sé cristiano, sé buen ciudadano!»
En el marco del proyecto pastoral de nuestra Diócesis, el mes de julio tiene como lema «¡Sé cristiano, sé buen ciudadano!». Desde esta perspectiva, Mons. Marco Antonio nos anima a ser «mejores hijos de Dios y a ser mejores hermanos», viviendo nuestra fe también desde el compromiso con nuestra Patria.
Ante la nueva etapa que vive nuestro país, el Obispo nos invita especialmente a orar por quienes asumirán responsabilidades de servicio a la nación, para que puedan ejercerlas «con alta responsabilidad, delante de Dios y de los ciudadanos».
Una mirada a Tacna y Moquegua
En su mensaje pastoral, nuestro Obispo también expresa su preocupación y cercanía ante la realidad sociopolítica que se vive en las regiones de Tacna y Moquegua.
Confiando en las palabras de Jesús: «Todo lo que pidan en la oración con fe, lo alcanzarán» (Mt 21,21a.22), Mons. Marco Antonio nos anima a mantener la esperanza, aun cuando humanamente las soluciones puedan parecer lejanas.
Como Pastor de nuestra Iglesia diocesana, manifiesta su deseo de que las discrepancias y desavenencias entre ambas regiones hermanas puedan llegar a un feliz término, e invoca a las autoridades responsables a «encontrar prontas soluciones porque está en juego la unidad y la fraternidad entre los pueblos».
«Donde hay división sembremos diálogo»
En este contexto, nuestro Obispo destaca el diálogo sincero y abierto como un camino necesario para encontrar soluciones. Recordando las palabras del Papa Francisco, afirma que «el diálogo es un puente fundamental para la paz, la fraternidad y la resolución de conflictos».
Asimismo, haciendo referencia a las enseñanzas del Papa León XIII sobre la unidad, Mons. Marco Antonio señala la importancia de que los pueblos puedan caminar unidos, «actuando como una sola familia que busca el bien común y la paz», para que Tacna y Moquegua continúen desarrollándose y puedan mirar hacia un futuro promisorio.
Al acercarnos a las celebraciones patrias, nuestro Obispo nos deja una invitación que resume el espíritu de su mensaje:
«Donde hay división sembremos diálogo, donde hay pobreza, tendamos la mano, donde hay desesperanza anunciemos que con Dios todo es posible».
Como comunidad diocesana, acogemos este mensaje de nuestro Pastor y nos unimos en oración por el progreso de nuestro país, por nuestras autoridades y por nuestras regiones de Tacna y Moquegua.
Que este Mes de la Patria sea también una oportunidad para renovar nuestra fe, fortalecer la unidad y recordar que ser cristianos nos compromete a ser también buenos ciudadanos, buscando siempre el bien común, la paz y la fraternidad.
Con su especial bendición, Mons. Marco Antonio concluye su mensaje poniendo bajo la protección de Dios al Perú y a nuestra Diócesis:
«¡Que Dios bendiga al Perú! ¡Que Dios bendiga Tacna y Moquegua!»
