Colecta del Óbolo de San Pedro 2026
En el marco de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, que la Iglesia celebra cada 29 de junio, las parroquias e iglesias de todo el Perú realizarán la tradicional Colecta del Óbolo de San Pedro, una expresión concreta de comunión con el Santo Padre y de solidaridad con los más necesitados.
La Conferencia Episcopal Peruana, a través de la Delegación Nacional del Óbolo de San Pedro, invita a todos los fieles y personas de buena voluntad a participar en esta campaña de caridad, que se llevará a cabo los días 28 y 29 de junio en todas las comunidades parroquiales del país.
Bajo el lema «Sé parte de los pasos de León XIV, haz tu donativo al Óbolo de San Pedro», el Vaticano anima a los católicos a sumarse a esta iniciativa que permite al Papa continuar con su misión pastoral y sostener numerosas obras de asistencia en favor de quienes sufren las consecuencias de la guerra, la pobreza, los desastres naturales y otras situaciones de vulnerabilidad.
Cada aporte, sin importar su monto, representa un gesto de cercanía con el Sucesor de San Pedro y una ayuda concreta para llevar esperanza a miles de personas alrededor del mundo. La colecta del Óbolo de San Pedro es, además, un signo de la unidad de la Iglesia universal y del compromiso de los fieles con la misión evangelizadora y caritativa del Papa.
Quienes no puedan participar de la colecta en sus parroquias también pueden realizar su donación mediante transferencia bancaria a la cuenta de la Conferencia Episcopal Peruana – Óbolo de San Pedro:
Moneda Nacional (Soles)
- Cuenta: 193-1448637-0-95
- CCI: 00219300144863709511
Moneda Extranjera (Dólares)
- Cuenta: 193-1448557-1-97
- CCI: 00219300144855719711
Una vez realizado el depósito, se debe enviar el comprobante de pago al correo electrónico ospedro@iglesiacatolica.org.pe.
Asimismo, quienes deseen colaborar de manera virtual pueden realizar su donación a través de la página oficial del Óbolo de San Pedro.
La Iglesia invita a todos los fieles a vivir esta colecta como un acto de fe, comunión y generosidad, recordando que cada donativo se transforma en un signo tangible del amor de Cristo hacia los más necesitados y en un respaldo a la misión que el Santo Padre realiza al servicio de la Iglesia y del mundo.