La Pastoral del Duelo: un llamado a acompañar con fe y esperanza
“Acompañar a quien atraviesa el dolor de una pérdida es también una manera de amar, servir y llevar la esperanza de Cristo.”
Con el deseo de acompañar y sostener a nuestros hermanos que atraviesan el dolor de la pérdida de un ser querido, se inicia un nuevo camino de formación y servicio a través de la Pastoral del Duelo.
Esta pastoral nace como una respuesta de la Iglesia ante una de las experiencias más difíciles de la vida: el duelo. Su misión es caminar junto a quienes sufren, brindándoles escucha, cercanía, consuelo y acompañamiento desde la fe, ayudándoles a descubrir que, incluso en medio del dolor, Dios permanece cercano y sostiene a sus hijos.
Un servicio de amor y esperanza
Ser parte de la Pastoral del Duelo significa disponer el corazón para acompañar a nuestros hermanos con sensibilidad, empatía y espíritu cristiano. Es aprender a estar presentes ante el sufrimiento, escuchar sin juzgar y ofrecer, desde la fe, una palabra de consuelo y esperanza.
Por ello, se invita a quienes deseen asumir este hermoso servicio pastoral a participar en este proceso de formación, que permitirá fortalecer las herramientas necesarias para acompañar a las personas y familias que viven el duelo.
Inicio de la formación
Miércoles 09 de setiembre
06:30 p. m.
Sótano de la Catedral
Inscripciones
Las inscripciones se realizan únicamente en cada parroquia. Los interesados pueden acercarse a su comunidad parroquial y solicitar información para conocer cómo formar parte de la Pastoral del Duelo.
La Iglesia está llamada a ser una comunidad que acompaña, consuela y sostiene. Allí donde existe dolor, estamos llamados a hacer presente el amor de Cristo y recordar que nadie tiene que caminar solo en el camino del duelo.
Porque acompañar el dolor es también sembrar esperanza.
Porque estar cerca de quien sufre es una expresión concreta del amor cristiano.
Y porque, desde la fe, podemos ayudar a nuestros hermanos a descubrir que aun en medio de las lágrimas, Dios nunca abandona a sus hijos.
¡Anímate a ser parte de este hermoso servicio pastoral y sé instrumento de consuelo, cercanía y esperanza para quienes más lo necesitan!
