miércoles , noviembre 29 2023

Plan Pastoral

NUESTRO CAMINAR EN EL PROYECTO

PRESENTACIÓN

Muy queridos hermanos y hermanas en la fe, esperanza y caridad, que se nos ha conferido por la gracia del santo Bautismo.

Año tras año el Pueblo de Dios que peregrina en Tacna y Moquegua, cuenta con una programación anual del Plan de Renovación y Evangelización Diocesana (PRED). Vendría a ser como las coordenadas que marcan nuestro caminar, teniendo como inspiración el deseo de configurarnos cada vez mejor como Pueblo de Dios que camina hacia la santidad. Para ello recordemos el mandato de Jesús: “Sean santos como el Padre celestial es Santo” (Mt. 5, 48). Lo que nos dice el Señor se torna en fuente de inspiración y de animación para hacer realidad las propuestas de la programación 2023.

El ideal diocesano lo expresa de este modo: “El Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Tacna y Moquegua: obispo, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos, son una Iglesia organizada, en comunidad de
comunidades, dinámica, viva, toda ministerial, evangelizada y evangelizadora; que ha alcanzado la santidad personal y comunitaria, transformando con la fuerza del Evangelio, la cultura de la sociedad; acrecentando la unidad del Reino de Dios para la salvación universal”.

Y como consecuencia de la “encarnación” del ideal diocesano que se nos plantea en la programación, hagámosla realidad a través de la meta “Al finalizar el 2023, la Diócesis de Tacna y Moquegua, continúa caminando como Pueblo de Dios, tomando conciencia de la necesidad del encuentro con Cristo, viviendo los valores de la verdad, la justicia y la reconciliación, para ser constructores de una cultura de paz”.

Hermanos y hermanas, del ideal pasamos a lo concreto; y esto gracias a que seguimos las propuestas del Sínodo de la Sinodalidad de la Iglesia; además, el Señor ha querido que vivamos esta experiencia como fruto del Jubileo por los 75 años de creación de nuestra Iglesia Diocesana.

La clave para entender lo que Dios nos pide hoy, es que seamos más conscientes y responsables de ser una comunidad de cristianos y cristianas que asumen el reto de la nueva evangelización, como nos decía San Juan Pablo II: “La nueva Evangelización debe caracterizarse por ser nueva en su ardor, nueva en sus métodos y nueva en su expresión”. (Discurso a la asamblea del CELAM, 9 de marzo de 1983).

Actualmente recibimos tanta información sobre el Sínodo convocado por el Papa y más de uno desea “llevar agua para su molino”; es decir, instrumentalizar y distorsionar lo que en esencia es esta experiencia eclesial, que la resumiría así: La vivencia que nos propone el Papa Francisco es de caminar juntos y nace de proclamar el Evangelio que es Cristo mismo. Cristo es la centralidad del Sínodo, es el mismo Señor que nos convoca y nos invita a caminar y a escucharnos, justamente porque le escuchamos primero a Él.

Que sea esta la clave que nos lleve como “Bautizados y enviados por la Iglesia a predicar la buena noticia del Reino de Dios”. Tengamos presente las aleccionadoras experiencias de algunos personajes del Evangelio, que reaccionaron ante la presencia de Jesús y no se quedaron indiferentes: el buen samaritano, el Cirineo que ayudó a Cristo a llevar su cruz y Pedro que lloró amargamente su negación; seamos como los empleados en las bodas de Caná que obedecen la indicación del maestro, aunque no entendían del todo lo que les pedía.

Que nos inspire la Virgen María que al pie de la cruz se identificó con su Hijo. Con esto quiero decir hermanos y hermanas, que la programación que tienes en tus manos nos ofrece oportunidades para realizar obras de misericordia en un mundo tan necesitado de Dios.

Tengamos presente las palabras del Papa Francisco: “El Sínodo de la sinodalidad es el modo de ser de la iglesia; escuchar al Espíritu Santo y a los hermanos, siendo solidarios con las fatigas y los deseos de la humanidad” (Mensaje a los participantes en el momento de reflexión previo al Sínodo).

Hermanos y hermanas, no tengamos miedo y sigamos tejiendo redes de justicia y santidad. Que Santa María nos sostenga y acompañe hoy, ahora y siempre.

Con mi bendición de Padre y Pastor,

 

+ Mons. Marco Antonio Cortez Lara
Obispo de Tacna y Moquegua

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