miércoles , octubre 5 2022

Lema Setiembre: Jesús nos dice: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»

Objetivo: Animar a nuestras familias para que sean las primeras en vivir el encuentro, la escucha, el consuelo y la ayuda mutua.

Tema: Valores que ayudan a superar la crisis en la familia.

Lema: Jesús nos dice: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?» (Mc. 3,33)

Texto bíblico Evangelio de San Marcos 3, 31-35.
«Llegaron su madre y sus hermanos y quedándose afuera, lo mandaron llamar. La gente estaba sentada alrededor de Jesús, y le
dijeron: ¡Oye! Tu madre, tus hermanos y tus hermanas están afuera y te buscan. Jesús les respondió: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando entonces a los que estaban sentados a su alrededor, añadió: Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.» Palabra de Dios.

Justificación
En el tiempo de pandemia las familias han vivido diversas experiencias. Muchas comenzaron a compartir más entre familia,
otros encontraron dificultades de convivir, ya que muchos estaban ausentes por estudio, trabajo y diversos horarios. Para muchos fue enriquecedor y para otros complicado, se han dado rupturas y también ausencias irreparables. Hemos aprendido a valorar mucho la familia porque ha sido lugar de consuelo.

El Papa Francisco en una de sus enseñanzas nos dice que el papel del grupo familiar es fundamental no sólo por su función biológica, sino por su importancia como primera comunidad de vida. Pues es en ella donde se enseña y se aprende a amar, y también el sitio donde se transmite la fe. Continúa diciendo que necesitamos la buena salud de la familia; es decisiva para el futuro de nuestra sociedad y de la Iglesia. Es en el seno de la familia donde se aprende a realizar las buenas obras. «La fe, el amor, hacer el bien, se aprenden sólo en dialecto, el dialecto de la familia; en otro idioma no se entiende».

Las familias están llamadas a vivir en comunidad, «son la iglesia doméstica»; es decir que se identifica como parte de la Iglesia, pero esta experiencia empieza desde casa, donde se aprende a vivir los valores que construyen la sociedad y la Iglesia. Debemos profundizar dentro de la familia los valores del encuentro y la escucha, que nos permitan entrar en la vida del otro para ayudarlo cuando está triste y que nos permita practicar la solidaridad en casa.

A veces pensamos que desde fuera de mi contexto personal y familiar debe darse la ayuda y el cambio. La familia debe ser un lugar de encuentro donde podamos escuchar y sensibilizarnos de la realidad en la que vivimos para descubrir y aportar desde el seno familiar.  Como familia cristiana estamos llamados a involucrarnos a esta tarea, tanto bien haríamos si integráramos los distintos servicios y niveles de pastoral tales como la pastoral familiar, la pastoral juvenil y otros servicios. Que las familias sientan compasión por otras familias, que los jóvenes sientan compasión por otros jóvenes. Si desde la familia no se habla esto, no se escucha ¿Quién lo hará? ¿A quién le corresponde?

El texto para este mes nos ilumina mucho y está plasmado en el lema; es una pregunta que deberíamos hacernos y también
respondernos ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: ¡Aquí tienen a mi madre y mis hermanos! Porque quien cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, hermana y mi madre» (Mc. 3, 34-35).

Somos familia de Jesús y estamos llamados a descubrir nuestra vocación específica de servicio en la Iglesia y en la sociedad. Nuestros jóvenes deben ser escuchados dentro del seno de la familia y apoyados por los padres cuando descubren el llamado de Dios en una vocación específica en la parroquia o la vida consagrada; es una bendición para la familia y para la Iglesia.

Gesto y acción significativa:

A nivel familiar:
– Celebrar el Día de la familia, presidida por la imagen del Señor de Locumba, destacando hechos importantes que ha
tenido la familia. (Subsidio proporcionado por el EDAP).

A nivel de zonas parroquiales:
– Caravana con el Señor de Locumba.
– Día familiar parroquial.
– Oración en familia y por las familias. (Subsidio proporcionado por el EDAP).

 

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