martes , septiembre 27 2022

MENSAJE DEL OBISPO CON MOTIVO DEL PROCESO SINODAL DE LA IGLESIA

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús que sale a nuestro encuentro y nos invita a seguirle:

La Iglesia: Madre, Maestra y Discípula, se dispone a vivir un tiempo de gracia singular con motivo de la XVI Asamblea Ordinaria de Obispos que tratará: “POR UNA IGLESIA SINODAL: COMUNIÓN, PARTICIPACIÓN Y MISIÓN” en octubre de 2023 en Roma. Para

ello, el Santo Padre ha planteado una “metodología” totalmente nueva en relación a los anteriores Sínodos de Obispos en la que se redactaba un “Instrumento de Trabajo” que procedía de las Conferencias Episcopales del mundo entero y, en base a dicho documento, los “Padres sinodales” reflexionaban pidiendo luces al Espíritu Santo, luego presentaban al Santo Padre los resultados de la asamblea haciéndolo suyo para luego presentarnos una Exhortación Post Sinodal.

En esta ocasión el Papa Francisco desea que todo el entero Pueblo de Dios participe de este evento considerándose cada uno y cada una miembro activo del Sínodo. Por tal motivo ha planteado tres etapas del Sínodo que debe entenderse como un camino y proceso a la vez. La primera etapa consiste en el camino y discernimiento por parte de las diócesis del mundo entero y que estamos inaugurando hoy en nuestra Iglesia diocesana y durará hasta abril de 2022; fruto de esta primera etapa será un primer Instrumento de trabajo que haya recogido las reflexiones del caminar en sinodalidad y de haber escuchado a Dios, a nosotros mismos y a los demás.

La segunda etapa es la llamada Continental, es decir, de las Conferencias Episcopales de todos los continentes que reflexionarán en base al primer Documento de las Iglesias particulares para luego presentar un segundo Instrumento de Trabajo que será presentado a la Secretaría del Sínodo en el 2023. De esta manera se llega a la tercera etapa: la Universal que es la Asamblea del Sínodo sobre la sinodalidad de la Iglesia. No se entendería el propósito a lograr sino se ha entendido con claridad la naturaleza de la Iglesia: ella es Pueblo de Dios que camina entre los gozos, las penas, las esperanzas de los hombres y el consuelo que Dios, nuestro Padre nos ofrece en cada circunstancia de la vida.

Es conveniente, queridos hermanos que todos los bautizados, con distintos carismas y llamadas asumamos con responsabilidad la invitación que la Iglesia nos hace para recorrer una nueva etapa de la historia de la Salvación, nos salvamos en comunidad, caminamos siendo familia, oramos teniendo todos el mismo Padre Dios; es por ello que el Santo Padre el domingo pasado en su homilía de apertura del Sínodo nos decía que este evento nos debe servir para encontrar, escuchar y discernir a lo largo del itinerario en sus tres etapas.

El primer verbo significa la capacidad del encuentro: encontrarnos con Dios, con nosotros mismos, con los hermanos, sabiéndonos que todos somos hijos de Dios y hermanos en Cristo. El segundo verbo significa el “arte de escuchar”: escuchar a Dios, a nosotros y a los demás con la misma disposición que Dios nos escucha para involucrarse en nuestras vidas. Escuchar como Jesús escuchó al hombre rico. Y el tercer verbo tiene como cometido discernir juntos la voluntad de Dios, lo que debemos hacer como familia y Pueblo que peregrina hacia la Patria definitiva. En pocas palabras: Caminar juntos, escuchándonos y discerniendo la voluntad de Dios.

Mis queridos hermanos: mi presente mensaje con el que inauguramos la primera etapa del Sínodo en comunión con la Iglesia universal, guarda estrecho vínculo con la propuesta que presenté al término de los 75 años de la creación de nuestra Diócesis y que el año pasado no pudimos ponerlo en marcha por motivo de la pandemia. Para nosotros es muy importante que entendamos que la convocatoria de la Iglesia ya estaba como proyecto y fruto de la celebración jubilar por los 75 años. Ahora nos queda iniciar este proceso; para ello es necesario que las parroquias vuelvan a organizarse, es necesario que fortalezcan sus equipos de animación pastoral (EPAP) y, sobre todo, a mis hermanos laicos. Con la ayuda de Dios y la fuerza del Espíritu Santo, reconozcan que la Iglesia diocesana es como una barca que espera tu presencia, acción y con resolución tomes en tus manos el “remo” para bogar “Mar Adentro”, no te quedes en la orilla mirando lo que los otros hacen, no esperes que termine la pandemia para tomar el puesto que te corresponde en tu Iglesia. ¡Quiero decirte que tú eres necesario y que haces falta! Los niveles y servicios pastorales en sus respectivas parroquias te esperan, las coordinaciones y mensajeros de zonas no podrán activarse si tú no estás.

Por último, la consulta a las comunidades que es el itinerario de la fase previa del Sínodo exige tu participación, tu voz, aporte, reflexión y sugerencia. ¡Te esperamos!

A todos: sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas les deseo que el Señor nos conceda la gracia de caminar juntos, escucharnos y marcar un nuevo sendero donde Cristo que es Camino, Verdad y Vida impulse nuestro diario caminar.

Que Santa María del Camino esté con nosotros. Con mi especial Bendición.

Tacna, octubre del 2021

+ Mons. Marco Antonio Cortez Lara

OBISPO DE TACNA Y MOQUEGUA

Descargar PDF: Mensaje del Obispo con Motivo del Proceso Sinodal de la Iglesia

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