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La Palabra del Pastor

Domingo 10 de Febrero del 2019

Domingo 10 de Febrero del 2019

“ECHEN LAS REDES PARA PESCAR”

En estos días tan difíciles que estamos viviendo nos sale al encuentro y nos invita a ‘no tirar la toalla’.

Su lugar de predicación ahora es la calle, en medio de la gente que se agolpa a escucharlos; en el lugar de trabajo, donde abunda el cansancio y hasta la decepción de no haber lograda nada, de haber “remado en vano” como Pedro y sus colegas pescadores. Todos de una u otra forma hemos tenido y tenemos esta experiencia de fracaso, es ahí donde Jesucristo se hace presente, y como a Simón (Pedro) nos pide prestado la barca que está varado a la orilla, le ruega (no le obliga) que “se aleje un poco de tierra” donde las olas rompen, y “sentado enseña desde la barca a la muchedumbre”. Simón (Pedro), que seguramente ya habría escuchado de él, hizo lo que le pidió, pero sigue en sus labores, ha sido un mal día como ‘para escuchar sermones’, desilusionados lavan las redes vacías, ya es mediodía, todo esfuerzo será inútil.

Cuando Jesús acabó de hablar, dijo a Simón: <<rema mar adentro, y echen las redes para pescar.>> Simón, viejo pescador e hijo de pescadores, desde su experiencia y conocimiento de mar responde: <<Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero por tu palabra, echaré las redes.>> Se fía de Jesucristo, de su palabra, abdica a su experiencia, a la lógica, abaja su orgullo, se arriesga a la burla y pone toda su confianza en el Maestro: ‘en tu palabra echaré las redes, porque tú lo dices’; pone su pasado cansado, su presente fallido, su futuro incierto, en manos de un Carpintero.

“Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vivieran en su ayuda. Se llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.” Pedro y los demás se dan cuenta que este prodigio no es fruto de su fuerza, su arte o experiencia, ni de los medios e instrumentos, sino del recomenzar y trabajar confiados en Alguien para quien nada es imposible, nada es inútil, aunque nosotros lo consideremos, y no consideremos así.

Simón Pedro cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: <<Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador>>, ‘soy inútil’, ‘no sirvo para nada’, diríamos nosotros   a raíz de tantos fracasos, errores y pecados. Sin embargo nada nos acerca más a Dios que el reconocimiento de nuestra miseria, nosotros vemos lo que somos pero Dios mira lo que podemos ser con Él, y nos dice como a Simón: <<No temas. Desde ahora serás pescador de hombres>>, así como te he rescatado del mar de tus miedos y fracasos, así tú también debes hacerlo con los demás que sin esperanza quieren ‘tirar la toalla’. El Señor llena de sentido nuestras vidas, no nos rindamos aunque hay dificultades.  Al final “Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, siguieron.” Dejando de lado intereses particulares, démonos la mano unos a otros como los discípulos , así no se hundirá nuestra barca. No somos solo conciudadanos, sino hermanos. Echemos las redes a pescar.

+Mons. Marco Antonio Cortez Lara 

Obispo de Tacna y Moquegua

Domingo 03 de Febrero del 2019

Domingo 03 de Febrero del 2019

PASANDO POR MEDIO DE ELLOS SE MARCHÓ

El Evangelio de este día revela la firmeza del amor y la paciencia de Dios frente a nuestra inconstancia, capaz de pasa velozmente de la admiración a la ira, del amor al odio.

Jesús en la Sinagoga, en un ambiente lleno de admiración por sus palabras de gracia, inicia la lectura de una parte del texto de profeta Isaías que describía las características del Mesías, al final de la lectura dice: <<Esta Escritura que acaban de oír se ha cumplido hoy>>. La admiración crece, pero luego caen en cuenta que éste es uno de sus conciudadanos, a quien quizá vieron jugar, trabajar, comienzan los prejuicios: <<¿Acaso no es éste el hijo de José?>> ¿el hijo del carpintero? La admiración que le profesaban era superficial, convencida, no se dejan interpelar por lo que escuchan. También nosotros asumimos esas actitudes, juzgamos por apariencia, escuchamos o participamos de algo solo para criticar. Jesús que conoce las intenciones más profundas les dice <<Seguramente me van a decir el refrán: Médico cúrate a ti mismo.  Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaún, hazlo también aquí en tu patria.>> Con su conducta prácticamente le están diciendo ‘no nos interesa tu mensaje de salvación’, quieren sólo lo espectacular, quieren ver lo que han oído decir que hacen, quieren ver milagros para recién creer, y se sienten con derecho por ser sus conciudadanos.

Jesús no se irrita con su pueblo, así actuaron con tantos otros profetas: “En verdad les digo que ningún profeta es bien recibido en su patria”. Y aunque no tienen mucha voluntad de escucharlo, igual les recuerda dos hechos <<Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando hubo sequías y gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.>> Lo común entre estos dos personajes es que eran extranjeros, paganos, y Dios actuó en favor de ellos, no por su procedencia sino por su fe, que antecede a todo milagro.

La explicación le fue peor a Jesús: “A oír estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira” y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad y le llevaron a una altura escarpada del monte para despeñarle”. Lamentablemente son actitudes de quienes tienen lamente y el corazón cerrado, que no se cuestionan ni dejan ayudar, sino que recurren a la violencia o arremeten contra el frágil e inocente; así somos, cuando no queremos dar nuestro brazo a torcer a pesar de que se nos orienta, y  muchas veces aun sabiendo  que lo que vamos a hacer está mal. Gracias a Dios, esto no es la última palabra. Jesús “pasando por medio de ellos, se marchó”.

Si estás pasando la suerte de Jesús, si estás pagando el precio de la verdad, de la coherencia, de la decisión de hacer y vivir en el bien aunque muchos intentan despeñarte, si crees que todo te empuja al mal o a la desesperación, ten ánimo, persevera, pasa con Jesús por medio de todo lo que te aflige. Y si eres de los que ‘empujan a los demás para quedar tranquilo’, abandona esa actitud, el Señor te busca sin prejuicio, camina con Él, no dejes que la ira destruya lo mejor de ti y lo que amas. Él es Paz.

+Mons. Marco Antonio Cortez Lara

Domingo 27 de Enero del 2019

Domingo 27 de Enero del 2019

ILUSTRE TEÓFILO

San Lucas ubica el inicio de la vida pública de Jesús al interno de una Sinagoga, pero antes ofrece una especie de presentación de su trabajo de redacción del evangelio: “después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, he decidido yo también, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo”, y el objetivo es: “para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”. En este mundo inconstante, voluble, qué bueno contar con palabras sólidas de la Sagrada Escritura, del Evangelio que son nuestro soporte y aliento, pues fueron escritos -además de la inspiración del Espíritu Santo- a partir del testimonio de aquellos que lo vieron y oyeron.

Y ¿Quien en es ese tal Teófilo, a quien san Lucas se refiere como destinatario? No se sabe quién es en concreto, pero sí que significa su nombre: Amigo de Dios, entonces podríamos decir que san Lucas escribe a los amigos de Dios, y ¿quiénes son ellos? Nos lo dice la segunda parte del evangelio de hoy.

Jesús está en la Sinagoga de Nazaret, en medio de todos hace la lectura de una parte de los escritos del profeta Isaías: “El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”. Finalizado la lectura, devuelto el rollo, se sentó, y ante los ojos fijos de todos los que esperaban con ansia su comentario dice con autoridad: <<Esta Escritura que acaban de oír se ha cumplido hoy>>. Se cumplen en él que es el Ungido de Dios, el Cristo. Y los amigos a quienes se dirige  son: los ciegos, los oprimidos, los cautivos, los pobres, ellos son los teófilos, los amigos de Dios, y en ellos también nosotros; por tanto, el Evangelio está escrito para ti, para mí, a quienes el Señor no teme ni se avergüenza de llamarnos amigos.

A nosotros nos da a conocer su Plan de salvación y quiere que sea también nuestro proyecto de vida: ser mensajeros  de buena noticia, de esperanza, en medio de un mundo donde parece que sólo lo malo hace noticia o que nada de bueno hay en ella. El Señor nos dice que sólo en Él somos verdaderamente humanos, porque podemos ser auténticamente libres, y no cautivos de la ira, de la venganza, del engaño, de los resentimientos. En Él recobramos la vista, podemos ver nuestros errores y recomenzar desde el arrepentimiento. ¿Qué te oprime y esclaviza?, el Señor proclama un año de gracia para ti, acércate a su Palabra, déjate iluminar por ella, comienza al menos con la lectura dominical del Evangelio en familia, Él te habla como a amigo y como a tal también puede corregirte, lo que dice el Señor en su Palabra se cumple hoy para ti. Fija en Él tu mirada.

+Mons. Marco Antonio Cortez Lara

Domingo 13 de Enero del 2019

Domingo 13 de Enero del 2019

“Tú eres mi hijo”

Con la fiesta del Bautismo del Señor que estamos celebrando hoy, se concluye el tiempo de Navidad y se abre el Tiempo Ordinario. Desde el nacimiento de Jesús a su Bautismo se da un salto de treinta años transcurridos en la cotidianidad y que hoy se hace pública, por eso podemos hablar de una Epifanía, de una manifestación de Jesús donde nos revela su identidad, sellada por la voz del Padre que se deja oír entre las nubes después de su bautismo: <<Tú eres mi hijo; en ti me complazco>>.

Efectivamente Jesucristo es el Hijo del Padre, y junto con el Espíritu Santo que descendió en forma corporal, como una paloma, se manifiestan los miembros dela Santa Trinidad. En Jesús hecho hombre, que se hace solidario a nuestra humanidad pecadora, todos nosotros somos llamados también: hijos muy amados de Dios, todos los días y especialmente el día de nuestro bautismo Dios dice de nosotros <<Tú eres mi hijo>>.

Toda esta realidad que nos desborda se nos da a conocer mientras “Jesús,ya bautizado, se hallaba en oración”, es entonces que “se abrió el cielo” y tanto el Padre como el Espíritu Santo se manifiestan. Resaltamos aquí el valor de la oración como aquella que abre el cielo, tantas veces nuestros días se muestran grises, parece que ya no hay salida, recurre entonces a la oración, al diálogo continuo con el Padre, el Hijo del Jesucristo y el Espíritu Santo, y también para ti se abrirá el cielo; no se trata de un momento sino de una actitud constante aún en medio de cuanto hacemos, es lo que se llama estar en presencia de Dios.

La oración abre el cielo de las nubes de nuestro egoísmo, de pesimismo, de la infidelidad, de nuestro pecado y de tantas otras realidades que oscurecen nuestra vida, nuestra familia, nuestra sociedad. Para orar se requiere una humildad semejante a la de San Juan Bautista, que no aprovecha su fama ni el pensar de la gente que lo tenía por el Mesías, sino que se reconoce débil “el que esta de llegar el que es más fuerte que yo”; frente a Jesucristo dice de sí que ni siquiera es digno de desatarle la correa de sus sandalias, propio de los sirvientes; es decir la oración requiere reconocer que no somos Dios, no somos omnipotentes, sino frágiles, necesitados, y la primera necesidad que tenemos es la de convertirnos, de cambiar la vida.

En esta tarea continua de la conversión no estamos solos, contamos con nuestro Salvador Jesucristo que en su bautismo se ha hecho solidario a nuestra fragilidad, no con el pecado sino con nosotros pecadores, y nos muestra el sentido último de nuestra existencia: descubrirnos amados por Dios y con la capacidad de amar que empieza con el perdonar y pedir perdón, empecemos hoy.

+Mons. Marco Antonio Cortez Lara

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