viernes , diciembre 15 2017
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Nuestro Ideal Diocesano

El pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Tacna y Moquegua: obispo, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos son una Iglesia organizada en comunidad de comunidades, dinámica, viva, toda ministerial, evangelizada y evangelizadora; que ha alcanzado la santidad personal y comunitaria, transformando con la fuerza del evangelio la cultura de la sociedad, acrecentando por la unidad el reino de Dios, para la salvación universal.

LEMA DIOCESANO DEL IDEAL:
“SOMOS PUEBLO DE DIOS, CAMINO A LA SANTIDAD”

META DIOCESANA TRIENAL 2017-2019

Conocedores de nuestra variada y rica realidad y con los desafíos de nuestro tiempo, para fines del 2019, nuestra Diócesis de Tacna y Moquegua, ha expresado su compromiso de fe, dinamizando toda la pastoral en conjunto; creando lo que no existe, fortaleciendo lo que está débil, integrando lo disperso. Para así llegar a celebrar, con la gracia de Dios, los 75 años de creación de nuestra Iglesia local y 25 años de nuestro caminar con el PRED, siendo una comunidad dinámica, participativa e integradora.

OBJETIVO GENERAL:
Consolidar las pastorales, servicios, ministerios y estructuras de participación en las parroquias de los diferentes sectores de nuestra Diócesis, para que todos tengan la oportunidad y el espacio conveniente para vivir su fe.

META DIOCESANA ANUAL 2017

Para fines del 2017, nuestra Iglesia de Tacna y Moquegua ha crecido en su fe creando las estructuras básicas de los niveles pastorales aún no existentes, fortaleciendo lo que ya tenemos e integrando a las personas, grupos, movimientos, asociaciones y hermandades en la misión evangelizadora de la iglesia, inspirándonos en los testimonios de fe de los personajes de la historia de salvación y formando a los agentes pastorales.

OBJETIVOS DIOCESANOS 2017

  • Crear el Equipo Parroquial de Animación Pastoral EPAP en las parroquias donde aún no existen y zonificar la jurisdicción parroquial con sus respectivos equipos de coordinación zonal y sus mensajeros.
  • Crear y fortalecer los equipos de pastoral familiar y juvenil a nivel sectorial y parroquial.
  • Integrar a los miembros de los movimientos, grupos parroquiales, hermandades… y manifestaciones populares al trabajo pastoral del Plan, priorizando su participación y compromiso en las zonas de sus parroquias.
  • Crear el equipo de Pastoral Vocacional a nivel sectorial y parroquial integrado por sacerdotes, comunidades religiosas y laicos.
  • Crear y formar a los equipos de redacción de la carta a los cristianos o encargados de las comunicaciones.
  • Fortalecer a los agentes pastorales mediante una formación adecuada, considerando desde los que trabajan en zona y a todos los agentes de los diversos niveles pastorales.

JUSTIFICACIÓN

Vivimos en un mundo de cambios constantes, con una gran diversidad de situaciones políticas, económicas, religiosas y culturales, que no nos es tan fácil de encontrar lo que hay de común en toda esta situación. También vemos muy de cerca y con toda claridad la capacidad que tenemos para inventar cosas nuevas, tanto en la ciencia como en la técnica; y finalmente en un mundo globalizado surge una nueva tendencia a la dispersión, a poner barreras entre países y culturas como expresión de desconfianza y desarrollo al margen de los demás.

Vemos con tanta preocupación como la familia está siendo bombardeada por la incredulidad y desconfianza, la ideología de género, la violencia, la cultura de muerte y el relativismo moral.

Nuestra Diócesis en comunión con la Iglesia universal acaba de vivir el Jubileo de la Misericordia, donde constatamos que una gran multitud busca a Dios, se aferra a su fe, necesita del perdón; pero si no les seguimos ofreciendo espacios de participación, formación y momentos de celebración, entonces continuarán viviendo una fe a su manera y ocasionalmente sin conexión con toda la comunidad eclesial.

En la historia de la salvación encontramos muchos personajes que son testimonios de fe, de seguimiento firme a Dios y de compromiso con su fe, por ejemplo: Abraham escucha al Señor que le pide dejar su tierra para ir en busca de la tierra prometida (cfr. Génesis 12,1, ss.), también Moisés, ante las exigencias del pueblo de Dios recibe el consejo de dejarse ayudar y delegar para saber atender a todos y no caer en el desánimo y cansancio. (cfr. Éxodo 18-18,24)

Jesús para dar de comer a una multitud hambrienta pide que se sienten en grupos de cincuenta o de 100, que los discípulos les den de comer y con lo poco que tienen todos comparten hasta que sobre.

El Papa Francisco acaba de decirnos: “Nuestras comunidades continuarán con vitalidad y dinamismo la obra de la nueva evangelización en la medida que la conversión pastoral que estamos llamados a vivir se plasme cada día gracias a la fuerza renovadora de la misericordia. No limitemos su acción; no hagamos entristecer al Espíritu que siempre indica nuevos senderos para recorrer y llevar a todos el evangelio que salva” (No. 5 M.E.M.)

Uno de los criterios del Plan Pastoral es llegar a todas las multitudes, pero de manera organizada, muchos haciendo poco y no que pocos pretendan hacerlo todo.

Dios no ha dado la capacidad de crear con él lo que aún no existe, que favorezca a todos; también ante nuestra debilidad o cansancio nos concede todos los medios necesarios para fortalecernos, y ante una situación dispersa, Él nos invita a tener una vida íntegra, una iglesia integrada, una iglesia corresponsable, donde todos los dones y carismas se ponen al servicio de la evangelización del pueblo de Dios.

Asumimos el desafío de poner todos los medios que están a nuestro alcance para madurar la fe en la comunidad, escuchando el llamado de Dios a la santidad y a la salvación de todos, comprometiéndonos en transformar nuestra sociedad desde el evangelio, creando estructuras de las diversas pastorales, fortaleciendo lo que hasta ahora hemos conseguido e integrando las personas e instituciones eclesiales y a todos los de buena voluntad.

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