martes , noviembre 20 2018
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Homilía del Obispo en el 89º Aniversario de la Reincorporación de Tacna al Perú

HOMILIA CON MOTIVO DEL OCTOGÉSIMO NOVENO ANIVERSARIO

DE LA REINCORPORACIÓN DE TACNA AL SUELO PATRIO 2018

 

Sr. Presidente de la República: ING. MARTÍN ALBERTO VIZCARRA CORNEJO

Sr. Presidente del Congreso de la Republica: ARQ. DANIEL SALAVERRY VILLA

Dignas autoridades aquí presentes

Representantes de las instituciones civiles, militares, policiales, fuerza aérea del Perú, cuerpo diplomático, invitados a esta celebración patriótica;

Hermanos y hermanas todos:

Cada 28 de agosto, conmemoración de la Reincorporación de Tacna al Perú, nos permite honrar a nuestros héroes que mantuvieron siempre vivo el sentido de pertenencia a la Patria, como también rendir homenaje a la mujer tacneña, paradigma de la mujer aguerrida y fuerte, modelo de peruanidad. A pesar de las duras dificultades y vejaciones que sufrió el pueblo tacneño por cerca de cincuenta años, brilla incontratablemente en las páginas de la historia la heroica fidelidad de unos hombres y mujeres que amaron entrañablemente su patria a costa de sus propias vidas.

Inspirados en tan noble testimonio de vida de nuestros mayores, podemos siempre encontrar el aliciente que nos estimule a forjar con nuestras manos, con nuestro corazón bañado de rojo y blanco y con nuestras obras inspiradas en la corresponsabilidad, la tarea impostergable de trabajar juntos por nuestra amada patria. Queremos reconocer que el buen andar y el futuro promisorio depende de todos nosotros sin excepción; pues Dios, nuestro Padre, nos quiere conceder el progreso y el desarrollo como pueblo unido, como ciudadanos que estamos constantemente aprendiendo de la historia, y que somos conscientes que no podemos cometer los inveterados errores de desunión y desconfianza mutuas.

El ejemplo de quienes hicieron posible la Reinserción de Tacna al Perú, gracias a su tenacidad y espíritu de cuerpo, nos permite, como a través de un prisma, acercarnos a la dura situación actual que atravesamos y poder decir sin pesimismos estériles que la crisis actual está reclamando el esfuerzo esmerado y sincero de autoridades y ciudadanos que sumando estás dos fuerzas dan como resultado una plataforma de superación. Dicha reflexión llena de optimismo nos invita a renovar nuestro compromiso con el Perú, con mirada serena y llena de confianza, en primer lugar, en Dios, el Señor de la Historia y, en segundo lugar, confiando en nuestros hermanos. Qué importante es que nuestro optimismo tenga como fundamento la Providencia divina que nos ha acompañado desde los comienzos de nuestra Patria, ella motivó en nuestros héroes una actitud de entrega y de sacrificio en defensa de los intereses de la Patria y, por ende, también de su desarrollo y progreso.

Hoy queremos renovar nuestro compromiso con Tacna y con todo el Perú porque tenemos tantos, pero tantos motivos para vivir esperanzados en un cambio efectivo en nuestra historia porque cada uno de nosotros quiere generar este cambio que mira al futuro, al progreso y la auténtica unidad de todos los peruanos y peruanas. Hoy queremos crear puentes de comunicación, estrechando nuestros brazos con los del hermano, para así caminar juntos y sólo así afrontar los retos y desafíos que tenemos por delante, seguro que detrás de ellos veremos un amanecer lleno de oportunidades para todos, un amanecer lleno de luz y de paz para nuestro querido Perú.

Este nuevo aniversario de la Reincorporación de Tacna, nos permite reflexionar con humildad y sinceridad: que, si bien es cierto, todos somos conscientes de los muchos problemas y dificultades que nos aquejan y conocemos los acontecimientos escandalosos que han puesto sobre el tapete cuan arraigado está la corrupción en nuestro país; de la misma manera debemos ser conscientes que unidos por un mismo propósito e ideal, podemos enfrentar los desafíos que nos plantea la ansiada reforma y cambios de paradigmas con carácter de urgencia. Para ello es necesario reconocer que todos los peruanos estamos implicados en tan noble reto de tender puentes, abrir caminos de fraternidad y solidaridad, fomentar una auténtica cultura del respeto: respeto a los demás, a uno mismo, respeto a las instituciones del Estado, respeto a la mujer, respeto a los niños, respeto y tolerancia a los que no piensan igual que uno, respeto a la vida. Aceptemos que el Perú es uno solo y a la vez una síntesis viviente fruto de sus herencias del pasado, pero conformada por innumerables rostros que expresan las muchas maneras de ser peruanos.

Termino recordando las palabras llenas de sabiduría de Don Jorge Basadre Grohmann, cuando por último vez visitó su amada Tacna y en el discurso que preparó para el CADE 1979, dijo lo siguiente: “Soy un peruano más que entiende el sentido de la patria como un conjunto de derechos inalienables y, al mismo tiempo, como un repertorio de deberes a través de una inmensa diversidad de actividades, cada una de las cuales necesita ser compatible con la legítima existencia de todos”.

Que nuestro Señor de Locumba, la Virgen del Rosario, San Pedro y Santa Fortunata sigan guiando nuestro diario caminar por senderos de paz y de fraternidad.

ASÍ SEA.

 

+Mons. Marco Antonio Cortez Lara

Obispo de Tacna y Moquegua

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